Es de lamentar el bochornoso espectáculo que los políticos de uno y otro signo del Consistorio gijonés están ofreciendo a la ciudadanía en estos días. Espectáculo mezcla de película gangsteril y de programa de la llamada telebasura.
Los ciudadanos no necesitan grabaciones impactantes ni declaraciones atacantes para ser conscientes de que la equiparación entre política y mentira es una realidad.
Espectáculos como los que tenemos que soportar estos días en nuestro ayuntamiento deslegitimizan las instituciones haciéndoles perder credibilidad.
Los comportamientos que presiden la habitual política que se practica hoy en día, más preocupada por permanecer en el poder que por acercarse a los verdaderos problemas de la ciudadanía justifican por qué España, de entre todos los países desarrollados, es el que tiene menos nivel de participación política tanto convencional como no convencional (Barómetro CIS 2672).
Estas grabaciones y su contenido forman parte de la perversión misma del sistema al que han contribuido en el día a día aquellos que hipócritamente se echan las manos a la cabeza. Unos y otros: cortesanos que dicen llamarse de izquierda y cortesanos que buscan el centro desesperadamente, han consolidado como en aquel anuncio de whisky español -sin complejos- un sistema cada vez más viciado y cada vez más lehos de los fundamentos mismos de la democracia.
En una política en la que el políttico no representa verdaderamente a la ciudadanía sino a si mismo dentro de una estructura poco democrática que son los partidos, se hace inminente una regeneración política donde "los partidos" sean algún que otro matiz de color, "los Montes" alguna que otra elevación de terreno y "los Sariego" algún que otro concejo.
Miguel Bernardo
Secretario General de Izquierda Republicana en Asturias



